Panamá debate su ruta hacia estándares OCDE sin sacrificar competitividad
Panamá, 25 de abril de 2026.- El tercer día de la Conferencia Anual de Ejecutivos de Empresa CADE 2026 centró la discusión en uno de los temas más determinantes para el futuro del país: cómo avanzar hacia estándares internacionales más exigentes, en el marco de una posible adhesión a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, sin comprometer la competitividad ni el crecimiento económico.
La jornada inició con la intervención de Ubaldo González, del Banco Interamericano de Desarrollo, quien ofreció un análisis técnico sobre los desafíos en transparencia fiscal y regulación financiera. Explicó que el sistema financiero global ha evolucionado hacia mayores niveles de control, cooperación y evaluación entre países, donde la fortaleza depende del cumplimiento colectivo.
González destacó los avances de Panamá en prevención del blanqueo de capitales y transparencia, aunque advirtió que persisten retos en materia de sustancia económica y cumplimiento fiscal, aspectos clave para mejorar la posición del país en evaluaciones internacionales y listas restrictivas. Asimismo, planteó la oportunidad de evolucionar hacia un modelo más robusto que consolide a Panamá como un centro financiero moderno e integrado globalmente.
El análisis continuó con un panel moderado por Amauri Castillo, en el que participaron Dulcidio De La Guardia, Adolfo Linares, David Saied y Helen Seixas. Los panelistas coincidieron en que avanzar hacia estos estándares implica reformas profundas, procesos de implementación prolongados y una alta coordinación institucional.
El debate reflejó la complejidad del momento: mientras algunos subrayaron la importancia de alinearse con estándares globales para fortalecer la reputación del país y facilitar el acceso a mercados, otros advirtieron sobre el riesgo de perder flexibilidad fiscal y afectar el modelo económico que ha sostenido el crecimiento panameño.
Posteriormente, Ramón Padilla, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, amplió la discusión hacia el contexto global, marcado por la relocalización de cadenas de suministro, la seguridad económica y la aceleración tecnológica. En este escenario, destacó que Panamá mantiene fortalezas como su crecimiento sostenido, su atractivo para la inversión extranjera y su infraestructura competitiva, aunque enfrenta desafíos estructurales en educación, innovación y desarrollo tecnológico.
Uno de los mensajes clave fue que la competitividad ya no depende únicamente de costos o incentivos fiscales, sino de la capacidad de generar valor, productividad y talento humano. El reto, coincidieron los expertos, es transformar la inversión en desarrollo económico y social sostenible.
Por su parte, Giulia De Sanctis, presidenta de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, enfatizó que el debate sobre la OCDE debe abordarse con visión de país y decisiones informadas. “Este proceso no se trata de perder soberanía, sino de elevar nuestros estándares y competir en mejores condiciones”, afirmó.
De Sanctis subrayó además que el desafío es estratégico: “Si Panamá aspira a competir en las grandes ligas, deberá asumir mayores exigencias, pero también podrá acceder a mayores oportunidades”. Citó como referencia casos como Singapur e Irlanda, que han logrado combinar cumplimiento internacional con altos niveles de competitividad.
Bajo el lema “OCDE: Confianza global ¿Progreso local? El futuro de Panamá en debate”, la jornada dejó una conclusión clara: el país cuenta con bases sólidas, pero enfrenta decisiones complejas que exigen visión de largo plazo, coherencia en la ejecución y una estrategia equilibrada entre competitividad, institucionalidad y confianza.