APEDE advierte que la gestión del agua debe convertirse en una prioridad nacional de Estado
Panamá, 7 de junio de 2026.– La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) hizo un llamado a convertir la gestión del recurso hídrico en una prioridad nacional de Estado, al considerar que los principales desafíos que enfrenta Panamá no están relacionados con la disponibilidad de agua, sino con problemas de gobernanza, planificación, ejecución y coordinación institucional.
Durante el Foro de Ambiente 2026, desarrollado bajo el lema “Agua, capital y nuevas tecnologías: pilares del desarrollo económico”, expertos, autoridades y representantes del sector privado coincidieron en que el agua ha dejado de ser únicamente un tema ambiental para convertirse en un factor determinante para la competitividad, la salud pública, el desarrollo económico y la seguridad nacional.
APEDE destacó que, pese a que Panamá figura entre los países con mayor disponibilidad hídrica de la región, miles de ciudadanos continúan enfrentando dificultades diarias para acceder al agua potable. A esta realidad se suma la pérdida estimada de entre 120 y 130 millones de galones de agua por día debido al deterioro de la infraestructura y a deficiencias en los sistemas de mantenimiento y distribución.
La organización advirtió que los efectos del cambio climático aumentan la urgencia de adoptar decisiones estratégicas de largo plazo, ante escenarios marcados por períodos de sequía más prolongados, variaciones en los patrones de precipitación y una creciente demanda del recurso.
En ese contexto, APEDE señaló que las 52 cuencas hidrográficas del país presentan realidades distintas y requieren soluciones adaptadas a sus necesidades específicas, sustentadas en información confiable, monitoreo permanente y una planificación integral.
Asimismo, destacó la importancia del proyecto de Río Indio como una de las iniciativas más relevantes para fortalecer la seguridad hídrica del país. El proyecto, impulsado por el Canal de Panamá, busca garantizar el abastecimiento de agua potable para más de dos millones de personas y asegurar la sostenibilidad operativa de la vía interoceánica frente a los desafíos climáticos.
No obstante, durante el foro se enfatizó que ninguna obra de infraestructura, por sí sola, resolverá los problemas estructurales de la gestión del agua. Los participantes coincidieron en que uno de los principales obstáculos continúa siendo la fragmentación institucional, debido a que múltiples entidades intervienen en distintas fases del ciclo hídrico, desde la protección de cuencas hasta el abastecimiento, saneamiento, regulación y monitoreo.
Frente a este escenario, APEDE reiteró la necesidad de avanzar hacia una gestión integral del recurso hídrico, fortaleciendo la gobernanza, mejorando la coordinación entre instituciones, modernizando los modelos de administración y promoviendo una estrategia nacional con visión de largo plazo.
La organización informó además que ha iniciado acercamientos con diversos gremios para analizar propuestas conjuntas y propiciar la reactivación de una mesa intergremial que permita construir consensos en torno a las políticas públicas relacionadas con el agua.
APEDE también subrayó la importancia de fortalecer la capacidad de ejecución de proyectos, optimizar las inversiones, reducir las pérdidas de agua y adoptar sistemas modernos de monitoreo y gestión basados en datos que permitan anticipar riesgos y mejorar la toma de decisiones.
Como ejemplo de los resultados que pueden alcanzarse mediante políticas sostenidas en el tiempo, la asociación destacó los avances del Programa de Saneamiento de Panamá, que actualmente beneficia a cerca de 890 mil personas mediante sistemas modernos de tratamiento de aguas residuales y mantiene planes de expansión para las próximas décadas.
Finalmente, APEDE reiteró que la sostenibilidad hídrica requiere el compromiso conjunto del Estado, la empresa privada y la ciudadanía, mediante prácticas responsables de uso, conservación y protección de las fuentes de agua.
La organización concluyó que Panamá tiene la oportunidad de convertir la gestión del agua en uno de los grandes proyectos nacionales de esta generación, garantizando el acceso al recurso para millones de personas, fortaleciendo la salud pública, impulsando el desarrollo económico y construyendo un país más resiliente frente a los desafíos del futuro.