Manglares de Panamá fortalecen su papel como grandes reservorios de carbono azul frente al cambio climático
Panamá, 25 de julio de 2025.– En el marco del Día Internacional de la Defensa del Ecosistema Manglar, que se conmemora cada 26 de julio por iniciativa de la UNESCO en homenaje al activista ambiental Hayhow Daniel Nanoto, el Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE) destacó el papel estratégico que desempeñan los manglares panameños en la mitigación del cambio climático y la conservación de la biodiversidad.
Una sola hectárea de manglar puede almacenar hasta cuatro veces más carbono que un bosque tropical terrestre, lo que convierte a estos ecosistemas en uno de los mayores reservorios naturales de carbono azul del planeta. En Panamá, esta capacidad adquiere una importancia especial al posicionar a los manglares como uno de los principales activos naturales del país para reducir los efectos del cambio climático, gracias a su capacidad de capturar y almacenar carbono durante largos períodos, especialmente en sus suelos.
El país cuenta con aproximadamente 183,774 hectáreas de manglares distribuidas en ambas costas, lo que lo ubica entre las naciones con mayor potencial para la conservación de carbono costero en la región. Esta riqueza natural convierte a los manglares en un componente estratégico dentro de las políticas nacionales de mitigación y adaptación climática.
La directora nacional de Costas y Mares de MiAMBIENTE, Digna Barsallo, explicó que el carbono azul almacenado en los manglares contribuye a reducir la concentración de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, representa una oportunidad para acceder a mecanismos de financiamiento climático, impulsar la conservación y promover un desarrollo sostenible basado en la protección de los ecosistemas marino-costeros.
No obstante, Barsallo advirtió que esta capacidad se encuentra bajo presión. En los últimos 50 años, Panamá ha perdido cerca del 50 % de su cobertura original de manglares, principalmente debido a la expansión de actividades agroindustriales, el desarrollo inmobiliario no planificado y diversas fuentes de contaminación. Esta situación disminuye su capacidad para capturar carbono y debilita su función como barreras naturales frente a tormentas, inundaciones y otros eventos climáticos extremos.
Ante este panorama, Panamá impulsa diversas acciones para fortalecer la conservación y restauración de estos ecosistemas. Entre ellas destaca la construcción del Capítulo Nacional de la Alianza Global de Manglares, iniciativa desarrollada en el marco del proyecto Patrimonio Natural Azul, liderado por National Audubon Society y la Sociedad Audubon de Panamá, que busca promover la protección, restauración y el uso sostenible de los manglares.
De igual forma, el país avanza en el fortalecimiento del marco de gobernanza para la conservación de estos ecosistemas mediante la homologación de las normas relacionadas con manglares, en coordinación con la Plataforma Internacional para la Sostenibilidad Oceánica (IPOS). Este proceso involucra a un equipo multidisciplinario de expertos y contempla consultas con diversos sectores, con el objetivo de recuperar 1,800 hectáreas de manglar durante los próximos tres años.
A estas iniciativas se suma el reconocimiento internacional de los manglares presentes en seis humedales panameños designados como Sitios Ramsar: Bahía de Panamá, Golfo de Montijo, Punta Patiño, Damani-Guariviara, San San Pond Sak y el Complejo de Humedales de Matusagaratí, este último declarado Parque Nacional en marzo de 2025.
Barsallo destacó además que los manglares sostienen complejas redes biológicas que sirven de refugio, alimentación y reproducción para numerosas especies, entre ellas aves costeras y mamíferos como el manatí, reforzando así su importancia para el equilibrio ecológico y la conservación de la biodiversidad.
La protección de los manglares y demás humedales costeros en Panamá está respaldada por la Ley 41 de 1998, General de Ambiente, y la Ley 304 de 2022, que establece la protección integral de los arrecifes coralinos, los pastos marinos y los ecosistemas marino-costeros asociados, además de fortalecer los mecanismos de gestión dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP).
MiAMBIENTE reiteró el llamado a la ciudadanía a sumarse a la protección y conservación de los manglares mediante el uso sostenible de estos ecosistemas, el apoyo a las iniciativas de restauración y la denuncia de actividades que amenacen su integridad, reconociendo que su conservación es una responsabilidad compartida y una inversión para el futuro ambiental y climático de Panamá.