Acortar distancias, ampliar oportunidades: el desafío de la inclusión financiera
En el Panamá profundo, la presencia del Banco Nacional y sus plataformas digitales eliminan las barreras del aislamiento.
Panamá, 18 de septiembre de 2026.- Una sucursal bancaria puede ser pequeña. Un cajero ocupar apenas unos metros cuadrados, pero en una comunidad apartada, su valor puede ser gigantesco.
En el Panamá profundo, la presencia de una entidad bancaria y sus plataformas digitales contribuyen a cerrar la brecha de la inclusión financiera. Panamá presenta una brecha importante en materia de inclusión financiera, el país apenas alcanza el 45% del promedio de los países de altos ingresos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), esto sugiere que una parte de la población enfrenta mayores dificultades para acceder y utilizar servicios financieros, conforme a un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La brecha de la inclusión financiera no afecta a toda la población por igual. Las mujeres conforme al informe del BID presentan una inclusión financiera del 12,5% inferior al de los hombres, mientras que el 40% de la población con menores ingresos registran un nivel de 26% menor que el 60% más rico. La desigualdad también tiene un componente territorial: quienes viven en áreas rurales se encuentran cerca del 7% por debajo del promedio nacional. Factores que reflejan que el género, el nivel de ingresos y el lugar de residencia pueden convertirse en barreras para acceder y utilizar servicios financieros.
La ubicación de los servicios financieros se convierte en un factor clave para reducir la brecha entre las comunidades urbanas y rurales. Actualmente varios residentes y autoridades de comunidades apartadas de Panamá, y que ya cuentan con estos servicios relatan cuánto y cómo ha cambiado su vida tras la llegada de la bancarización a sus pueblos.
Guabito: cuando cinco minutos cambian una historia
Gregorio Valdés, docente quien reside en la comunidad de Guabito, distrito de Changuinola, provincia de Bocas del Toro, área fronteriza con Panamá y Costa Rica; con voz de alivio señala que contar con una sucursal ha facilitado la vida a la población en general. Antes para realizar algún trámite bancario tenía que ir hasta Changuinola. Hoy, la realidad es diferente. “Los clientes, los vecinos, los extranjeros pasan constantemente. Se camina entre cinco y veinte minutos y ya estás en el Banco Nacional. Es de muy importante impacto”, señala Valdés.
Ilka Abrego, joven dirigente del pueblo indígena Bribrí, destaca que la sucursal de Guabito ha extendido sus beneficios hacia comunidades como Las Tablas, Barranco Adentro, La Mesa, Las Delicias y Finca 51.
Santa Fe: cuando un cajero se convierte en una puerta

En Santa Fe de Veraguas, una comunidad apartada, cuya principal actividad económica gira en torno a la agricultura y la ganadería, la historia adquiere otra dimensión. Aquí no fue necesario construir una gran sucursal para producir un impacto. Bastó un cajero automático.
Con el cajero en su área, las familias santafereñas ahorran dinero y tiempo. «Uff, mucho», coinciden usuarios al describir el cambio. «Teniendo un cajero en su área se les facilita y ahorran dinero y tiempo«, cuenta Iris Sánchez, quien trabaja en la Cooperativa La Esperanza donde se instaló un cajero del Banconal.
La Palma: presencia que sostiene una región
La presencia del Banco Nacional (Banconal) en La Palma, Darién, adquiere una relevancia fundamental. Pese a las marcadas limitaciones de acceso y conectividad, la entidad bancaria se consolida como un soporte indispensable para sostener la actividad comercial de la zona.
Al menos así lo certifica Manuel Pérez, un hombre de 38 años, que se dedica a la agricultura y que cuenta emocionado que ahora no tiene que irse hasta Yaviza a depositar las pocas ganancias de sus ventas. De hecho, se siente seguro y está convencido que su dinero se encuentra en buenas manos.
La alcaldesa del Distrito Chepigana Yenia Julio también asegura que es una puerta para los pequeños productores, quienes ahora pueden manejar -piensa ella- mejor su dinero. Aunque confía en que el Banco Nacional de Panamá seguirá replicando esta práctica en otras comunidades del distrito, ya que hay algunos que aún tienen que viajar largas distancias para sus transacciones.
Narganá: una historia que comenzó hace décadas
En Narganá, comarca Guna Yala, la presencia del Banco Nacional tiene todavía más historia. Desde 1984, luego de gestiones realizadas por líderes locales, una sucursal del estatal Banconal se convirtió en parte de la vida económica y social de esta población originaria. Han pasado más de cuatro décadas y generaciones enteras han crecido teniendo cerca un servicio financiero que para otras comunidades indígenas continúa siendo una aspiración.
“La sucursal ha sido un pilar estratégico para la inclusión financiera de la economía local”, sostiene Adriano Pérez, Cacique General de la Comarca Guna Yala. Pérez indica que valora mucho el esfuerzo del banco de acercarse a las comunidades apartadas y que esta presencia comunitaria impacta significativamente a la población.
Rentabilidad social
Con la presencia bancaria existe una rentabilidad social: la que se traduce en oportunidades, autonomía, seguridad y desarrollo.

Y eso lo dejó bien claro el Gerente General del Banco Nacional de Panamá Javier Carrizo, quien, al presentar el Informe de Sostenibilidad 2025 señaló que “el Banco Nacional tiene 96 sucursales en todo el país de los cuales el 25% son deficitarias”. Indicando que el banco compite con la banca comercial con los más altos estándares, ubicándose entre los primeros bancos del país, pero al mismo tiempo, no deja de cumplir su rol social como entidad del estado, llegando a esas áreas remotas donde difícilmente se encontrará una banca privada.
Eivy Daluz, subgerente ejecutiva de Desarrollo de Productos de Préstamos y Bancaseguros del Banco Nacional, explica que la principal ventaja del banco es su cobertura a lo largo y ancho del país.
«La cobertura que tenemos a través de nuestras sucursales nos permite tener esa cercanía con las comunidades, tener ese relacionamiento directo con los clientes. Y ahí nosotros tenemos esa oportunidad de entender las realidades locales y asimismo identificar las necesidades particulares para adaptarnos a ellos«, señala Daluz.
En tanto, Milcíades Zarzavilla García, gerente de Sucursales del área central (provincias de Herrera, Coclé y Los Santos), añade que, de las 96 sucursales del Banco Nacional, 38 representan al único banco en el distrito donde están ubicadas.
«Yo creo que con eso podemos tener claro o evidente esa labor del banco, también como banco del Estado, esa labor social, porque un banco privado no llega a esas comunidades, porque obviamente al hacer el estudio de mercado y de factibilidad, pues los números no les dan«, explica Zarzavilla.